miércoles, 14 de noviembre de 2012

BOLETÍN EXTRAORDINARIO - TRABAJO DE INVESTIGACIÓN SOBRE NUESTRO SAGRADO TITULAR

             Este año, coincidiendo con el 225 aniversario de la talla del Stmo. Cristo de los Afligidos, he tenido la fortuna de realizar un trabajo de investigación de la imagen para la Universidad de Sevilla. Siendo mi padre de Albaida, de abuelos que también nacieron aquí, y cuyos padres también fueron parte de esta tierra, no puedo dejar de sentirme vinculado, enraizado con este pueblo y con sus gentes, que son mi familia.

            Tenemos en Albaida la suerte de contar con una talla excepcional, que en mi estudio, me ha llevado a relacionarla con la influencia de las corrientes estéticas más importantes de la época, los rasgos estilísticos que dejan tras de sí los imagineros con más influencia del Barroco en Sevilla, como fueron Martínez Montañés y Juan de Mesa.  Así, podemos observar en nuestro Cristo un  grueso mechón que le cae sobre su hombro derecho, un rasgo fácilmente reconocible en el crucificado de la Buena Muerte (Hermandad de los Estudiantes, Sevilla) obra del mencionado Juan de Mesa. El sudario es otro rasgo formal de los Cristos tan apreciados de esta época, anudado también en el costado derecho, dejándonos ver casi en su plenitud la magnífica anatomía de la talla.

            Quizás la mayor singularidad de la obra, es la tipología de Cristo con brazos móviles. Cristos pensados para el acto de la crucifixión al igual que para ser cristos yacentes.

En mi estudio, fue algo que me sorprendió muchísimo, pues es  común dentro de la comarca del Aljarafe, en concreto de los pueblos que pertenecieron en algún momento de su historia al Ducado de Olivares.

            El Ducado de Olivares, tenia independencia religiosa de la diócesis de Sevilla, entre sus particularidades encontramos especial interés en la celebración de dos actos de la pasión; el Descendimiento y la Resurrección, ambos explican los orígenes de dos señas de nuestra Hermandad.

            Por un lado, el Descendimiento propicia  que nuestro Cristo tenga esta tipología de brazos móviles que lo hace tan especial, para poder ser crucificado y bajado de la cruz en un acto que tenía lugar cada Semana Santa.

            Por otro lado, la celebración de la Resurrección caracteriza a la comarca del Aljarafe, sobre todo por la importancia que históricamente se ha dado a los actos de este día, distinguiéndose así del resto de Sevilla. Esto explica en parte, el hecho de que el Domingo de Resurrección, la Virgen de los Dolores vuelva a salir a las calles de nuestro pueblo, llenándolas de nueva vida.

            Realizar este trabajo, solo me ha dado más ganas de seguir investigando sobre el arte y mis raíces. Me siento parte de este pueblo, para sentirse unido a una sociedad, es necesario formar parte de su cultura, vivir de alguna manera su tradición, sus señas de identidad. Este acto antropológico que me hace identificarme con este Cristo y esta hermandad, es aun más especial, si desde niño estuvo mimado con tanto cariño por mi abuela Carmen Morán, que desde mi primer año de vida hasta los dieseis años me vistió de nazareno para acompañar a los titulares de la Hermandad de la Soledad, a los que ella me inculcó su devoción de la mejor manera que se pueden hacer las cosas, con Amor. Las sociedades se definen por su cultura, y esta no existiría sin esa particular identidad que trasmitimos generación tras generación,  el sentir como expresión popular, y en Albaida, mi familia, siempre me supo trasmitir ese sentir especial hacia nuestro Cristo y nuestra Virgen.

            Estas señas de identidad hicieron que, años después, cuando he expuesto mi trabajo en la universidad me emocionara, removiéndoseme mi infancia a lágrimas, el recuerdo de mi abuelo Eligio, de los campos de Olivos, el olor de la comida de mi abuela y el vivir desde dentro y fuera del antifaz, la salida procesional del Cristo mientras sonaba la marcha Saeta.

Hay muchas peculiaridades que encontré en mi camino, aun sin cerrar, de esta obra de Jose Barela, pero lo que más me marcó, es que en mi búsqueda me encontré a mí, a mis raíces, a mi infancia, a mi familia, a mi padre, a mis abuelos

 
                                                                                    D. Pablo Gelo Álvarez          

 

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