miércoles, 16 de marzo de 2011

BOLETÍN CUARESMA 2011 - LAS CRÍTICAS A LA HERMANDAD LA HACEN MÁS FUERTE


La crítica que se hace a la Hermandad y a sus representantes, tiene una dimensión tan generalizada que abarca todos los sectores, incluso a algunos de sus propios miembros.

Las personas que dirigen esta parte de la iglesia, no son los más sabios, los más poderosos o los que más recursos tienen. Dios se vale de los que desean ponerse a su disposición, con sus muchos defectos y ese montón de cosas buenas que tienen para compartir con los demás.

En el caminar diario nos encontramos obstáculos. Pero estos, aunque no nos obligan a desviar el sendero, nos entorpecen la marcha. Los pequeños baches, son fáciles de esquivar, pero las zanjas exigen dar un rodeo y emplear medios para superarla.

Poner a la Hermandad en todo lo alto, ayudándola a caminar para ver y ser visto por todos, pasa por ser una actitud clara en la que el respeto a todas las personas es un derecho y una obligación, y más cuando la indefensión juega en contra de quien no puede defenderse y termina siendo guía en un camino lleno de obstáculos.

Lo que es tarea humana, no se puede meter en el mismo saco, escondiendo el egoísmo y poniendo el “yo” por delante. Capacitarse para responder a las situaciones es tarea de todos. A quién más se le da, más responsabilidad tiene y más falto está del apoyo de los demás.

Las consecuencias de una crítica no constructiva por parte de las personas que no trabajan ni dejan trabajar, es airear el ejemplo poco edificante de una institución humana, ya que hay que hacer las cosas que uno quiera y cómo y cuando a esa persona se le antoje.

La mejor postura una vez oídas las críticas, es analizarlas y encontrar las causas. Si hemos dado motivos para que se critique, hay que corregirse intentando mejorar. Si son críticas infundadas, debemos de armarnos de valor y ponernos al lado de los demás hermanos con nuestras obras.

La vida está hecha de momentos. Lo que hagas hoy, te condicionará el mañana. Prepara tu persona para que los demás te tengan como referencia, y puedas poner al servicio de ellos lo mejor que llevas dentro, en una Hermandad que necesita de la crítica para construirse.

El Prioste 1º:

D. Plácido López Morán.

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